Estamos a punto de despedir agosto de 2026. El verano encara sus últimos días y, en Galicia, Asturias, Cantabria y otras zonas del norte de España, el cambio de estación nos recuerda una realidad conocida: dentro de poco volverán las lluvias, bajarán las temperaturas y muchas viviendas volverán a enfrentarse a condiciones especialmente favorables para que los problemas de humedad se hagan visibles.
Es un buen momento para recordar lo ocurrido durante el invierno 2025-2026 y plantearnos una pregunta: ¿estamos teniendo más problemas de humedad en nuestras viviendas que en años anteriores?
No podemos afirmar que cada año haya necesariamente más humedades en los edificios. Sin embargo, los datos meteorológicos muestran que el invierno pasado fue especialmente lluvioso en buena parte de España, generando unas condiciones capaces de poner a prueba fachadas, muros y viviendas.
El invierno pasado fue uno de los más lluviosos del siglo
Según AEMET, el invierno 2025-2026 fue muy húmedo en el conjunto de la España peninsular.
La precipitación media alcanzó los 323,2 mm, alrededor del 171 % del valor normal para esta época del año.
Esto convirtió al invierno pasado en el octavo más lluvioso desde 1961 y el tercero más lluvioso del siglo XXI.
Además, enero y febrero constituyeron conjuntamente el comienzo de año más lluvioso de los últimos 47 años.
Detrás de estas cifras hubo semanas de precipitaciones, terrenos saturados de agua, fachadas continuamente expuestas a la lluvia y viviendas con mayores dificultades para secarse.
Un escenario que puede poner a prueba cualquier edificio, especialmente cuando ya existen pequeños defectos de impermeabilización, aislamiento o ventilación.
Asturias, especialmente expuesta a las lluvias.
La situación no fue idéntica en todo el norte.
Aunque el invierno 2025-2026 fue extraordinariamente húmedo en el conjunto de España, la distribución de las precipitaciones fue diferente según la zona.
En la cornisa cantábrica, AEMET clasificó buena parte del invierno entre normal y húmedo, mientras que algunas áreas concretas de Asturias llegaron incluso a presentar un carácter seco.
Este contraste recuerda algo fundamental cuando hablamos de humedades en una vivienda: no basta con saber cuánto ha llovido en una comunidad autónoma para explicar lo que ocurre en un edificio concreto.
La orientación de la vivienda, su antigüedad, los materiales utilizados, el estado de la fachada, la impermeabilización, el aislamiento, el terreno o la ventilación interior pueden resultar determinantes.
¿Y qué ocurrió en Galicia?
En Galicia, donde la humedad ambiental y las precipitaciones forman parte habitual del clima, algunos registros del último invierno fueron especialmente elevados.
Un ejemplo se produjo en Vigo/Aeropuerto, donde AEMET registró alrededor de 499 mm de precipitación solamente durante febrero.
El invierno anterior, 2024-2025, ya había sido ligeramente húmedo en Galicia. Según datos publicados por la Xunta de Galicia, se habían recogido unos 521 l/m² durante el conjunto del invierno, aproximadamente un 17 % por encima de lo habitual.
Cuando se suceden periodos tan lluviosos, determinadas patologías de los edificios pueden hacerse mucho más evidentes.
Una pequeña fisura, una fachada deteriorada o un muro en contacto con un terreno muy húmedo pueden pasar prácticamente desapercibidos durante los meses secos y comenzar a mostrar problemas después de semanas de precipitaciones.
¿Más lluvia significa necesariamente más humedades?
No necesariamente.
Una vivienda correctamente protegida debería estar preparada para soportar las condiciones climáticas habituales de su entorno.
Sin embargo, los periodos prolongados de lluvia pueden revelar problemas que hasta ese momento permanecían prácticamente ocultos.
Una impermeabilización deteriorada, pequeñas fisuras en una fachada o un muro expuesto de forma continua a la humedad del terreno pueden comenzar a manifestarse tras semanas de mal tiempo.
Entre las señales más habituales encontramos:
- Manchas en paredes y techos.
- Pintura abombada o desconchada.
- Aparición de moho.
- Olor persistente a humedad.
- Condensación frecuente en ventanas y superficies frías.
- Revestimientos deteriorados.
- Humedad que aparece desde la parte inferior de los muros.
La cuestión importante no es únicamente detectar la mancha, sino descubrir qué está provocando esa humedad.
El problema puede haber desaparecido este verano… solo aparentemente
A finales de agosto puede resultar difícil recordar cómo estaban algunas paredes en enero o febrero.
Durante el verano ventilamos más, aumentan las temperaturas y los materiales tienen mayor facilidad para secarse. Una mancha que parecía preocupante durante el invierno puede haberse reducido considerablemente o incluso haber desaparecido de nuestra vista.
Pero eso no significa necesariamente que su origen haya desaparecido.
Si durante el invierno pasado aparecieron manchas, desconchados, moho, condensaciones frecuentes u olores persistentes, este momento del año es especialmente adecuado para revisar qué está ocurriendo.
Porque estamos a las puertas del otoño.
Y si existe un problema sin solucionar, las próximas semanas de lluvia pueden hacer que vuelva a manifestarse.
No todas las humedades son iguales
Uno de los errores más habituales consiste en tratar todas las manchas de humedad de la misma manera.
La condensación puede aparecer cuando existe demasiada humedad en el interior de la vivienda y esta entra en contacto con superficies frías, especialmente si la ventilación es insuficiente.
Las filtraciones se producen cuando el agua consigue penetrar desde el exterior a través de fachadas, cubiertas, terrazas u otros elementos constructivos.
Por otro lado, la humedad por capilaridad está relacionada con el agua presente en el terreno, que puede ascender a través de los materiales porosos de los muros.
Cada situación tiene un origen diferente y necesita un diagnóstico adecuado.
Por eso, pintar encima de una mancha puede ocultarla durante un tiempo, pero no elimina necesariamente la causa del problema.
Finales de agosto: un buen momento para revisar la vivienda
Ahora que agosto de 2026 llega a su fin existe una oportunidad especialmente interesante para actuar.
Todavía estamos en una época relativamente seca, pero el otoño está muy cerca.
Revisar ahora aquellas paredes que dieron problemas durante el invierno pasado permite adelantarse a la llegada de las lluvias y evitar esperar hasta diciembre o enero para descubrir que la humedad ha regresado.
Conviene prestar especial atención a:
- Paredes en las que aparecieron manchas durante el invierno.
- Zonas bajas de los muros con pintura o revestimientos deteriorados.
- Habitaciones donde hubo condensación o moho.
- Fachadas y paredes especialmente expuestas a la lluvia.
- Estancias con olor persistente a humedad.
- Problemas que parecieron desaparecer al llegar la primavera.
Si alguno de estos síntomas estuvo presente el invierno pasado, finales de verano es un buen momento para investigar su origen.
Los inviernos son más cálidos, pero la humedad sigue siendo un desafío
Existe además otra tendencia interesante: según AEMET, los últimos ocho inviernos en España han sido más cálidos de lo normal.
Esto no significa automáticamente que haya más problemas de humedad ni permite atribuir una patología concreta únicamente al clima.
Pero la combinación de episodios de lluvia intensa, elevada humedad ambiental y determinadas características de los edificios puede generar condiciones especialmente exigentes para las viviendas.
En territorios tradicionalmente húmedos como Galicia, Asturias, Cantabria y el conjunto del norte de España, anticiparse resulta especialmente importante.
¿Cómo respondió tu vivienda el invierno pasado?
Ahora que agosto termina, merece la pena mirar atrás.
¿Aparecieron manchas en alguna pared? ¿Hubo más condensación de la habitual? ¿Se desconchó la pintura? ¿Detectaste olor a humedad durante los meses más fríos?
Si la respuesta es sí, no es necesario esperar a que llegue otro invierno para volver a preocuparse.
En Humesec analizamos el origen de los problemas de humedad para determinar qué está ocurriendo en cada vivienda y cuál es la solución adecuada para cada caso.
El invierno pasado fue especialmente lluvioso. El próximo otoño está a punto de comenzar.
La pregunta ahora es: ¿está tu vivienda preparada para cuando vuelva la humedad?